En las memorias de Sherlock Holmes de Conan Doyle, el afamado detective le comenta a su inseparable Watson sobre un inspector con el que comparten un caso: “es un funcionario extremadamente competente. Si estuviera dotado de imaginación, llegaría a grandes alturas en su profesión”· Sherlock Holmes cuándo evalúa al inspector considera a la imaginación como una competencia crítica. Para él, esta competencia marca una línea entre el funcionario competente y el profesional que alcanza grandes alturas. Es decir entre trabajar de manera correcta o ser excelente.
Sin embargo en nuestra experiencia en evaluación nunca hemos encontrado que alguna empresa aporte el mismo valor a la imaginación. Esta competencia nunca la hemos visto en diccionario de competencias genéricos o en perfiles de potenciales. Consideramos con Sherlock Holmes, que no sólo para los inspectores de policía, sino para casi todas las posiciones directivas, la imaginación marca esa línea que separa un rendimiento correcto de un rendimiento excelente o sobresaliente. Por esto no acertamos a dar con las causas de la defenestración de esta competencia.
Bien es cierto que, si bien no aparece como competencia, si podríamos considerar que es una capacidad que subyace a competencias clave, y que por alguna razón transformamos su nombre. Una definición de imaginación es la que dice: “Facultad humana para representar mentalmente sucesos, historias o imágenes de cosas que no existen en la realidad o que son o fueron reales pero no están presentes.” Partiendo de la premisa de que la imaginación es una capacidad, una facultad, entendemos que aparece en diferentes competencias. Comencemos con visión de negocio. Esta competencia se suele asociar a comportamientos tales como:
• Diseñar el futuro de la empresa a partir de los datos con los que contamos en el presente
• Establecer la estrategia de la empresa abriendo caminos dónde tu o organización aún no está
• Identificar y desarrollar una visión clara de negocio para el equipo o la organización, dentro de distintas alternativas.
Cómo vemos en todos estos comportamientos encontramos que la imaginación es indispensable.
Otra competencia o grupo de ellas dónde está presente la imaginación es en competencias relacionadas con el análisis, algunos comportamientos serían:
• Desmenuza y analiza la información de forma efectiva
• Identifica las causas de los problemas y propone soluciones realistas y prácticas
• Utiliza teorías y conceptos existentes para entender situaciones prácticas.
• Crea nuevos conceptos para explicar información compleja.
Nuevamente parece que la facultad o capacidad para imaginar está detrás de estos comportamientos.
Un tercer grupo de competencias que nos pueden servir como ejemplo son las que habitualmente definimos como creatividad o innovación. Algunos comportamientos son:
• Propone ideas nuevas y originales, así como enfoques novedosos y/o soluciones innovadoras
• Ve más allá de los enfoques convencionales y de los métodos establecidos
• Construye sobre las ideas de otros, y busca la manera de integrar esas ideas dentro de su propio esquema de pensamiento.
Parece evidente que la imaginación es indispensable en este caso también.
Pese a todas estas evidencias la imaginación no está presente de manera explícita en ningún diccionario. Nos atrevemos a indicar que posiblemente, en el mundo de las organizaciones, tengamos cierta necesidad de aterrizar a la imaginación en competencias más terrenales. Pareciera que nos da miedo manifestar que promocionamos a tal mando intermedio a directivo porque es muy imaginativo o tiene una gran capacidad para imaginar. Suena mucho mejor decir que lo promocionamos porque cuenta con una gran visión de negocio, tiene una excelente capacidad de análisis o es muy creativo e innovador. Cuándo posiblemente si tuviéramos herramientas fiables para medir la capacidad para imaginar de nuestros colaboradores, posiblemente tendríamos el indicador más claro para detectar el potencial.
Podríamos concluir que como dice Sherlock Holmes la imaginación es una facultad fundamental, y por tanto la imaginación al poder.
