¿Qué es lo primero que se nos viene a la cabeza cuando mencionamos la palabra “conciliación de vida personal y laboral”?: Mujeres con niños pequeños, jornadas reducidas por cuidado de menores, contratos a tiempo parcial, principalmente para mujeres, por supuesto… Pero en realidad todos, absolutamente todos nosotros, tenemos una vida personal más allá de nuestro trabajo, y si somos capaces de equilibrar ambas facetas no solo seremos más felices, sino también más productivos y, sobre todo, podremos aprovechar el talento que tenemos.
Aprovechar nuestras capacidades no solo nos importa a nosotros mismos como profesionales. La atracción y retención del talento es uno de los aspectos que más importan a las empresas actualmente. Se invierte mucho dinero y esfuerzo en detectar el talento (interno y externo), en desarrollarlo, en formarlo, en establecer políticas retributivas para mejorar la satisfacción de quienes lo tienen. Pero… ¿no nos estaremos olvidando de algo?
Estudios recientes avalan la idea de que actualmente los trabajadores valoran mucho la posibilidad de conciliar realmente su vida personal y laboral, incluso por encima del salario o de otros factores. Entonces, ¿no deberíamos tomarnos este aspecto más en serio si queremos tener a los mejores en nuestras compañías?
Todo apunta, desde hace tiempo, a que en las empresas donde existen verdaderas medidas de conciliación se están dando los siguientes resultados:
- El trabajador está más fidelizado con la compañía, lo cual se traduce en compromiso al interior y buena imagen hacia el exterior.
- Está más contento en su puesto de trabajo, lo cual lo hace más creativo y eficaz.
- Se centra más en la tarea, en los objetivos y los resultados que debe obtener, lo cual lo hace más productivo y eficiente.
- La empresa reduce costes.
- El clima laboral mejora, lo cual suele elevar la calidad de los resultados, reducir bajas y fomentar la innovación.
Si esto es así, ¿qué podemos hacer para que los profesionales con mayor talento quieran entrar y mantenerse en nuestras compañías? Medidas de conciliación hay muchas, y cada empresa tiene una realidad particular en la que podrá adoptar unas u otras. Pero quizá la clave de todo esté en la FLEXIBILIDAD:
- Horarios más flexibles de entrada y salida, cubriendo una franja horaria delimitada.
- Uso generalizado de las nuevas tecnologías para fomentar el teletrabajo y eficientar procesos.
- Jornadas laborales más intensivas, sin largas e improductivas pausas.
- Desechar el “presentismo”. Aceptar que estar en el puesto de trabajo no significa necesariamente estar produciendo. Ni que estar fuera de él signifique no estar haciendo nada.
¿Y quién debería articular los cambios? Sin duda, las grandes medidas políticas y económicas ayudarán a mejorar este aspecto, pero no creemos que podamos esperar a que los cambios vengan “de arriba”.
Estamos convencidos de que son los expertos en personas, los departamentos de Recursos Humanos de cada compañía, los que deben articular verdaderamente las medidas adecuadas a cada realidad. Serán ellos (y los grandes directivos, por supuesto), quienes impulsen los movimientos que sean realmente efectivos. Pero también creemos que somos todos, cada uno de nosotros, desde la posición desde la que ocupemos, quienes debemos concienciarnos de que encontrar el equilibrio entre vida personal y laboral será beneficioso para personas, empresas y sociedad en general.
