Formación, rigor y satisfacción

Por septiembre 30, 2014Blog

Un cliente nos comentaba el otro día que cierto programa de desarrollo lo estaban gestionando desde su matriz inglesa con consultores globales, en este caso ingleses. Cuándo le pregunté por el feedback que recibía de los participantes a estos programas, nos respondía que el nivel de satisfacción era muy alto. Destacaban, de estos profesionales ingleses, sobre todo el rigor. En concreto su rigor para seguir y terminar con los contenidos anunciados, la puntualidad en los descansos y en el inicio, la no permisividad con los teléfonos móviles y otros aparatos. Y la prohibición de abandonar la sala una vez iniciada la formación. En definitiva consideraban que les habían pedido intensidad y el formador había trabajado duro para conseguir los objetivos marcados.
La reflexión que hacemos a partir de esta anécdota es: qué relación guarda esta percepción del consultor inglés riguroso vs el consultor español más laxo, con el valor que se le ha dado en España al cuestionario de satisfacción final. Cuántos consultores han buscado una alta nota en dicho cuestionario (porque su cliente así se lo demandaba) perdiendo rigor respecto al objetivo de aprendizaje. Cuántas veces hemos buscado la complicidad con el participante, poniéndoselo fácil a cambio de caer más simpáticos de cara al cuestionario de evaluación. La moraleja creo que es bastante fácil de sacar…

 

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