Cuando de desarrollo (especialmente de competencias) hablamos, los planes de acción son una herramienta básica y fundamental para conseguir resultados. Como ya hemos comentado en otros artículos, nadie modifica su conducta recibiendo un curso o leyendo un libro. Tiene que introducir cambios reales en su manera de hacer las cosas. Desafortunadamente, la mayoría de los planes de acción asociados a formación (cuando existen, que no es ni mucho menos en todos los casos) suelen consistir básicamente en una declaración de intenciones poco concreta que acaba diluyéndose. Sé que «tengo que organizarme mejor», pero…En orden a evitar estas situaciones y a sacar el máximo partido posible de los procesos de desarrollo, entendemos que los planes de acción deben tener unas características básicas a cumplir, sin las cuales no tienen utilidad real:

– Concreción: un plan de acción no es un deseo ni una intención, debe ser algo muy concreto y bien realizado. Si no está bien definido en cuanto a alcance, objetivos, contexto, anclajes, etc, no será útil.
– Apoyo: un plan de acción no es una cosa fácil de hacer. No se dice «hágase» y los participantes generan un plan perfectamente desarrollado. Especialmente al principio necesitan ayuda y apoyo de consultores profesionales, con experiencia en el desarrollo de estos planes, de forma que estén bien enfocados desde el principio.
– Integración en la realidad: entendemos que jamás un proyecto de desarrollo debe suponer más trabajo para una persona. Si esto es así, es muy probable que el plan se abandone. Ya tenemos suficientes tareas como para añadir más. Así, el plan debe estar integrado EN las tareas que ya hago. No se trata de que haga más cosas, sino de hacer las que hago de forma distinta, de aprovechar el trabajo diario como campo de aprendizaje.
– Seguimiento: el 90% de los planes de acción fracasan o se abandonan si no existe un seguimiento, sea por parte de un consultor externo o de un profesional de la propia empresa. El seguimiento proporciona un acicate y un apoyo (no estoy sólo, y tengo ayuda para resolver posibles problemas). El seguimiento no consiste en «pedir cuentas» del desarrollo del plan, sino en involucrarnos con el participante y ayudarle a hacerlo lo más operativo posible.

Resumiendo, es obvio para nosotros que no puede existir desarrollo si no existe un plan de acción, y deberían estar integrados en todos los procesos, de una forma seria y rigurosa. Porque estamos aquí para obtener resultados.

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