¿Vuelven los test de cultura general?

Por septiembre 11, 2014Blog

Pese a que fueron ampliamente utilizados en su momento, hace ya tiempo que los tests de «cultura general» pasaron de moda, y nos inclinamos por la evaluación de otras variables, evidentemente con herramientas distintas. Sin embargo, el test de cultura general no es el anacronismo inútil y obsoleto que a veces se pretende que sea. De hecho, en ocasiones puede ser un excelente instrumento, y muy predictivo para ciertas variables. Puntos básicos a la hora de evaluar a un trabajador son, por ejemplo, la capacidad para resolver problemas y generar nuevas ideas. ¿La cultura general predice estas dos variables? Pues sí, en buena medida. Una de las formas básicas que tenemos los humanos de resolver problemas o generar soluciones es hacer comparaciones, buscar en nuestro bagaje situaciones que podrían ser similares o que podrían aportar algo (lo que nosotros llamamos «campo de comparación»). Por tanto, cuanto más «fondo de armario» tenga (más «campo de comparación»), más comparaciones puedo hacer. Si yo tengo conocimientos sobre armonía, o sobre la técnica cinematográfica, o sobre las formas narrativas de la literatura, puedo sacar centenares de ideas aplicables, por ejemplo, al desarrollo de competencias. ¿Es ese perfil de competencias «armónico» o no? ¿Qué técnicas usa el cine para transmitir una idea de forma impactante? ¿Puedo aplicar yo algo parecido para que las personas asimilen más rápidamente conceptos cuando les formo? ¿Qué ideas me puede dar la estructura narrativa de una novela para diseñar un manual? Una cultura general amplia me abre un enorme campo de posibilidades. Y, por el contrario, cuanto más restringido sea mi campo de conocimiento, menos opciones tengo y menos «comparaciones» puedo hacer. Eso sí, hay que definir bien qué entendemos como «cultura general». La cultura general no es un «trivial». Saber el nombre de la capital de Mongolia o el año de nacimiento de Maquiavelo no me añade campo de comparación. Pero sí me lo añade el conocer la organización social de los grupos seminómadas mongoles o el concepto de poder en Maquiavelo. Además, una cultura general amplia nos puede hablar de otro predictor importante de la conducta: que la persona es curiosa y le gusta aprender cosas nuevas y distintas. Y esto es crítico, por ejemplo, a la hora de definir su potencial de crecimiento profesional.

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