Aprender en el puesto de trabajo es algo que hacemos de manera natural, en muchas ocasiones sin ser conscientes de ello y sin hacerlo por tanto de forma intencionada. Independientemente de que en ocasiones el contexto (jefe, clientes, compañeros.) nos dé indicaciones innegociables sobre tareas que debemos aprender a desempeñar bien, generalmente somos nosotros los que de una forma natural elegimos qué queremos aprender y qué no queremos aprender, y con qué velocidad e intensidad decidimos aprender cada cosa En estos casos nuestra guía suelen ser nuestras fortalezas. Es decir, tenemos mayor tendencia a aprender primero y más rápido aquellas cosas para las que tenemos más habilidad, se nos dan mejor o nos gustan.
Cuando estamos ante programas planificados de formación en organizaciones, la novedad que deben incorporar estos programas al aprendizaje natural es la intención. Es decir, el profesional es el que, de una manera premeditada y planificada, decide qué aspectos quiere aprender en el trabajo, qué nuevos comportamientos quiere incorporar a sus conductas laborales habituales. Decide en suma qué aspectos son prioritarios en su proceso de aprendizaje sin dejar que su propia inercia le imponga la prioridad.
Por otro lado debemos destacar que en el aprendizaje natural, como ya hemos señalado, tenemos una mayor tendencia a aprender primero aquello que más nos gusta o se nos da mejor. En la formación planificada esto no tiene por qué cambiar, al menos en esencia. En la formación planificada debemos analizar previamente qué conductas me está exigiendo mi contexto y yo no estoy aportando, o bien porque son necesidades nuevas, o bien porque nunca nadie me dijo nada o porque yo no fui consciente de que no las estaba incorporando a mi conducta habitual. Para el desarrollo de estos comportamientos utilizaré mis fortalezas como palancas para adquirirlos o desarrollarlos. No cambiamos nuestro estilo de hacer, simplemente incorporamos comportamientos nuevos a nuestra manera de hacer.
Debemos pues tener claro cuál es el objetivo del programa: adquirir nuevos comportamientos e incorporarlos a mi conducta laboral habitual. Utilizo un programa de formación planificado porque me aporta intención (elijo de manera consciente e intencionada los comportamientos que quiero incorporar) así como la velocidad que quiero tener en mi proceso de aprendizaje, aunque en este caso, especialmente, debemos conseguir ponernos de acuerdo con el resto de agentes que intervienen.
Definamos ahora como debemos trabajar el 70 en programas de formación con metodología 70:20:10. Antes de nada debemos dejar claro que el objetivo es el de incorporar comportamientos nuevos. Para ello es evidente que, primero, debemos intentar hacer algo nuevo, debemos actuar en una situación habitual de manera diferente a como lo hacemos normalmente. No es necesario que se trate de un cambio de comportamiento radical, pero sí que debe ser una manera alternativa al modo en que lo hacemos habitualmente. Una vez que hemos puesto en práctica la primera tentativa es conveniente analizar que ha pasado, si lo hemos hecho tal y como estaba planificado, qué dificultades nos hemos encontrado, cómo nos hemos sentido y qué resultado hemos obtenido. A partir de dicho análisis redefiniremos el comportamiento y realizaremos nuevas intentonas. Es necesario que hagamos diferentes repeticiones de esa conducta de manera consciente. La única manera que tenemos de automatizar comportamientos, de convertir un comportamiento en habitual o natural es repetirlo suficientes veces de manera consciente. Cuando en un contexto determinado actuamos sin proponérnoslo de una manera determinada es que ese comportamiento ya es habitual o natural en nosotros.
La herramienta más adecuada para realizar este tipo de aprendizaje es un plan de acción. Consideramos que dicho plan no debe diseñarse a partir de actividades nuevas que debe desempeñar el participante, sino que debe hacerse a partir de acciones alternativas a acciones que ya de por sí tiene que hacer el participante en su trabajo normal. El fin del plan es el de aprender, por tanto el participante debe escoger en qué situaciones quiere actuar de manera diferente a como lo hace habitualmente, dejando claro qué quiere cambiar. El iniciar ese cambio va a suponer que el participante aprenda actuando, aprenda trabajando.
Es conveniente, asimismo, que exista algún tipo de acompañamiento, ya sea mentor, tutorías coaching, etc… según el caso, para que el participante en cada momento del proceso pueda entender lo que le está pasando, qué está aprendiendo y a qué conclusiones llega. Con la incorporación de este acompañamiento estamos combinando la parte 70 y la parte 20 del 70:20:10.
Esperamos vuestros comentarios. Muchas gracias.
